Desinformación y falta de transparencia en los datos de llenado del Sistema Chingaza por parte del Acueducto y la Alcaldía de Bogotá

  • Crean figura jurídica para entorpecer acceso a datos.
  • Publican foto con fecha alterada, induciendo al error.
  • Crearon visualizaciones de datos con errores básicos.

Respuesta del Acueducto de Bogotá a un Derecho de Petición permite afirmar que la comunicación en cuentas de medios sociales del alcalde Carlos Fernando Galán han difundido mensajes con información equivocada que induce al error.

Gráficas con errores técnicos y una fotografía con una fecha incorrecta contribuyen a la opacidad en la información compartida desde canales institucionales y difundida sin verificación en medios masivos.

Sumado a lo anterior se presenta una estrategia institucional jurídica diseñada para impedir el acceso a la información necesaria para verificar su veracidad.

Un análisis a las respuestas del Acueducto, que invirtió 17 días hábiles en responder, y solo lo hizo por precisión en redes sociales, permiten concluir que desde la Alcaldía de Bogotá se compartió información que legalmente no se puede verificar.

El fenómeno de desinformación es particular y complejo. No se trata solo de calificar las gráficas publicadas como engañosas, sino que estas presentan detalles y particularidades que pasan desapercibidos para el ciudadano común. Mostrar una tendencia inexistente, como lo hacen las gráficas publicadas, es un tipo de desinformación.

Las gráficas no solo están equivocadas y carecen de rigor técnico, sino que, lo más grave, es que para verificar los datos que las componen, según el acueducto, se debe firmar un Acuerdo de Confidencialidad.

Esto significa que quien quiera verificar la información no podría hacerlo públicamente debido a una regla creada por el acueducto, lo que constituye una barrera legal para la confirmación de los datos. Una restricción a la Libertad de Prensa.

El alcalde ha publicado información que, legalmente, no se puede verificar sin aceptar las clausulas de un Acuerdo de Confidencialidad que ni siquiera se conoce.

Igualmente, reconoce el Acueducto, que la información de llenado del Sistema Chingaza no está publicada en línea. Un hecho inusual si se tiene en cuenta que ese tipo de dato es público en varias capitales del mundo y que además es una información que ocho millones de personas esperan conocer con transparencia en medio de una de las peores crisis hídricas de la ciudad en décadas.

La respuesta al derecho de petición muestra que el Acueducto de Bogotá está haciendo todo lo posible para mantener la información secreta e impide acceso a ella con burocracia.

Gráficos mal elaborados: Peras con manzanas

En la literatura sobre aspectos básicos de una visualización de datos los expertos recomiendan que si se pretende mostrar una relación cuantitativa entre dos variables – como es el caso de los gráficos que comparte el alcalde – los ejes deben tener unas etiquetas claras y consistentes.

La identificación del eje horizontal y vertical evita confusiones al lector y es una de las características que evitan desinformar o inducir al error. Un tema clave a tener en cuenta en una situación de emergencia como el racionamiento de agua.

Sumado a la etiqueta o identificación de los ejes, toda gráfica profesional debe cumplir con una identificación de frecuencia coherente y consistente.

En el reporte publicado por el alcalde el 28 de abril aparece en una sola gráfica el intento por hacer una visualización de datos que representa el llenado del Sistema Chingaza y el consumo diario de agua de la ciudad.  Una comparación de datos con tres variables diferentes.

En la parte izquierda de la visualización aparece una escala que es utilizada para “etiquetar”  el “eje Y” y que hace parte de las tres variables que intentan representar. Justo acá se presenta el primer error.

Las dos visualizaciones comparte una misma escala que se presenta por una representación de las frecuencias en el eje Y (señalado en rojo). Las etquetas son diferentes y los temas son diferentes. No pueden compartir la misma escala y mucho menos la misma etiqueta. Son dos temas diferentes.

El gráfico del Nivel Sistema Chingaza está dado en porcentajes y el de Consumo diario del agua. según el Acueducto, es el “consumo promedio del día en metros cúbicos por segundo”.

Usan el mismo “eje Y” para representar dos valores diferentes: Porcentaje y consumo promedio del día en metros cúbicos por segundo”.  El uso del “eje Y”  para representador dos ideas diferentes sin la mínima advertencia es un error. Están intentando incluir en un gráfico peras con manzanas.

La realidad de la gráfica es que el eje pintado en las múltiples comunicaciones publicadas es solamente un adorno que nada representa.  

Para muchas personas esto puede parecer una minucia técnica pero no lo es tanto.

La pieza gráfica publicada múltiples veces en varios medios sociales del alcalde y difundida masivamente en medios es el corazón de la narrativa de la alcaldía.

Según, su interpretación de  datos, existe una justificación para quitarle el agua a millones de personas porque a medida que la gente consuma menos (manzanas) existe un aumento de los embalses (peras).  Por eso tomaron la decisión equivocada de, en un solo gráfico, mostrar tres variables.

La idea general en la opinión pública es que ahorrar agua facilitaría el aumento de los embalses y por consiguiente ayudaría a superar la crisis.

Pero, ¿realmente un racionamiento tiene un incidencia en el aumento de los embalses? ¿Existen otras variables más determinantes que el racionamiento para superar la crisis de ausencia de agua?. Dos preguntas cuyas respuestas no se saben.

Zoom a lo que conviene y escalas al ojo

El uso de una escala aleatoria, incoherente y de papel en el  “eje Y” no es el único problema.  Quizás de manera intencional las publicaciones del alcalde Galán seleccionan qué mostrar con la posible intención de justificar el éxito de las medidas que han tomado. 

En la publicación Las 5 de la Semana del 12 de mayo  el alcalde informa que “vamos por buen camino pero todavía nos falta para superar esta crisis”. ¿Es esto realmente cierto? No se sabe.

No existe un solo gráfico, publicado desde la institucionalidad de Bogotá, que muestra el panorama completo desde el 15 de abril, día en el que se anunció la medida.  Una visualización de datos de este tipo podría ayudar a comprender si realmente existe una relación entre racionamientos y aumento de los embalses.

Escoger ciertas partes de la realidad para justificar posiciones políticas públicas tratando de evitar análisis más complejos podría ser un tipo de desinformación. Los bogotanos tienen derecho a comprender la complejidad de lo que vive la ciudad.

Pero no solo tomar una foto de la gráfica para mostrarla diaria o semanalmente es un problema. La escala con la que se ha medido el Eje Y no corresponde a una medida técnica exacta sino más bien al esfuerzo de un diseñador para tratar de cuadrar una gráfica que no tiene datos que la soportan.  

Si se etiquetara el “eje Y” del 19 de mayo, según la frecuencia seleccionada, el gráfico sería diferente. Esto es un posible caso de Mis o Disinformation.

Según la escala marcada en el Eje Y un gráfico correcto que tenga en cuenta esta referencia sería diferente. El 24.43% deberia estar por encima de la primera línea roja.

Mediante derecho de petición se le preguntó al Acueducto de Bogotá cuál es la función del “eje Y en las gráficas” que compartió el alcalde. 

Germán García Marrugo, director de abastecimiento del Acueducto, señaló que en el primer grafico es porcentaje y en el segundo es el consumo promedio del día (…) en metros cúbicos por segundo de agua suministrada por las cuatro plantas de tratamiento (Wiesner, Tibitoc, El Dorado y Yomasa) a la red de distribución de la EAAB-ESP”.

El funcionario reconoce en su respuesta que en un solo gráfico están incluyendo dos datos diferentes, pero  no reconoce error alguno en su apuesta.

Ni siquiera reconoce que el Eje Y no tiene etiqueta alguna que ayude a identificar al lector de qué se trata la gráfica. Además, no arranca en cero como es la recomendación técnica.

Sin discusión pública: Ideas incoherentes

Al preguntarle al Acueducto por qué de un día para otro el alcalde Carlos Fernando Galán tomó la decisión de quitar la meta del grafico del Sistema Chingaza la respuesta de García Marrugo fue: “Se tomó la decisión de solo seguir informando el porcentaje de llenado, sin una meta específica, toda vez que esto obedece principalmente al comportamiento de lluvias”

Sin advertirle a nadie la meta de llenado del Sistema Chingaza de un día para otro desapareció.

Es decir, el Acueducto de Bogotá, en respuesta al derecho de petición está de alguna manera reconociendo que la principal variable para el llenado del Sistema Chingaza es el comportamiento de las lluvias y no tanto la capacidad que tienen los ciudadanos para ahorrar agua y acomodar sus vidas a los racionamientos.

Según el análisis que se le hace a la respuesta , toda la narrativa de la alcaldía en cuanto a la relación entre ahorro de agua y llenado de embalses, no es cierta, ya que el principal factor de llenado es el comportamiento de las lluvias.

La incapacidad para crear una visualización de datos que cumpla un estándar mínimo genera que la ciudad no pueda discutir con información verificada y cierta sobre la real situación de los embalses.

Con la información publicada por la Alcaldía de Bogotá y que es suministrada por el Acueducto no es posible hacer un debate que al menos plantee cuestionamientos a preguntas básicas como la relación entre racionamiento y aumentos de embalses.

Foto de archivo que induce al error

El 29 de abril varias entidades del distrito, entre ellas el alcalde de la ciudad, republicaron una foto de archivo que el acueducto hizo pasar como si fuera de ese día. Lo hizo publicando la frase “ahora” sobre la imagen.

Sin advertir a los ciudadanos el acueducto induce al error pues, según información de la propia entidad, la imagen en realidad fue tomada 12 días antes, el 17 de abril.

El “ahora” de la imagen no corresponde a la fecha real. Se tomó una foto de archivo, sin aclarar si la imagen es de tono ilustrativo o informativo y se hizo pasar como ahora. Desinformación desde el acueducto de la ciudad.

Estrategia para mantener en secreto

Una de las conclusiones más preocupantes de la respuesta oficial del Acueducto es que la entidad, dirigida por Natasha Avendaño, de forma inexplicable y posiblemente irregular ha creado una estrategia para mantener en secreto datos de carácter público.

En el derecho de petición se le pidió al alcalde suministrar el conjunto de datos que son recurso para las gráficas que comparten. Se pidió exactamente el dataset del Embalse de San Rafael y Chuza desde el 1 de Enero de 2021 hasta el 21 de mayo de 2024 y se le pidió a la entidad indicar si esa información está publicada en línea.

Para evitar compartir la información pública el acueducto inventó una jugada jurídica que consiste en exigir la firma de un Acuerdo de Confidencialidad a quien quiera tener esos datos.

García Marrugo reconoce que los datos son públicos, pero al mismo tiempo deben contar con “un acuerdo de confidencialidad, el cual debe aceptar y firmar para poder enviarle la información solicitada. La información no está en línea”, afirma.

No se necesitan ser un experto abogado para inferir que existe una estrategia del Acueducto para mantener en secreto la información.

Sumado a lo anterior en la respuesta de la entidad nunca se explica por qué se debe firmar un Acuerdo de Confidencialidad en un documento público.

Las trabas que ha impuesto el acueducto son una vulneración de derechos, específicamente al artículo 74 de la Constitución.

 Según el Manual para el Acceso a la Información de la Flip, si bien en Colombia existen una serie datos públicos que están en la categoría de reserva, en términos generales información como los datos que se pidieron deberían compartirse sin mayor restricción.

“En caso de negativa en la entrega de la información, la respuesta de la autoridad deberá expresar los motivos de su decisión”, indica el documento de la FLIP.  Acto que no ha hecho el acueducto.

La gravedad de impedir el acceso a datos públicos es una afectación a todos los ciudadanos. Sin acceso a esos datos es un imposible verificar si la información compartida por el alcalde es real o no.  Hoy, no existe forma de verificar los datos. A pesar de esto se difunden en cuentas institucionales y más grave aún en medios masivos.

Respuesta del Acueducto al Derecho de Petición.


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